El doctor Estanislao Bachrach planteó que los adolescentes necesitan adultos que los acompañen en el malestar, no que lo resuelvan, para aprender a manejar la frustración.
Estanislao Bachrach, doctor en biología molecular y referente en temas de comportamiento y emociones, disparó en una entrevista contra una tendencia muy común en la crianza actual: la de resolver todo para que los hijos no sufran. Según el especialista, ese gesto, aunque parte del amor, termina privando a los adolescentes de la posibilidad de aprender a tolerar el malestar por sí mismos.
Bachrach explicó que la frustración es parte del proceso de crecer y que, bien acompañada, puede convertirse en una experiencia de aprendizaje muy valiosa. El problema aparece cuando los adultos intervienen antes de que el joven pueda siquiera intentar procesar lo que siente, o cuando el entorno le manda el mensaje de que estar mal está mal.
La información fue publicada por LA NACION, donde Bachrach dejó un consejo concreto para los adultos: antes de buscar soluciones, preguntar cómo está el adolescente y escuchar de verdad la respuesta, sin apuro y sin juicio, porque muchas veces eso es exactamente lo que el chico necesita.




